Que el mejor viaje de tu vida comience en ti y ahora

15.10.2017

Uno de mis grandes hobbies es viajar, en los últimos años he aprovechado puentes, vacaciones y días que he ido juntando para descubrir lugares maravillosos y porque no decirlo, también irme (re) conociéndome un poquito más a mí misma.

Esos viajes me han permitido conocer aspectos que había olvidado o incluso algunos que estaban adormilados, como mi capacidad de adaptación a diferentes medios, mi manejo de las habilidades sociales y mi gestión emocional ante situaciones imprevistas. He tenido la "suerte"de disfrutar de viajes no lineales, donde la incertidumbre, el cansancio y el cambio han estado presentes y eso es lo que me ha permitido en muchas ocasiones aprender a desaprender creencias que estaban apegadas a mí y que las creía como verdades universales. (¡ERROOOR!)

Algo en lo que caí hace unos meses tras realizar un viaje a Praga, es que a veces tenemos tanta "ansia "por conocer mucho en poco tiempo que nos olvidamos de disfrutar y saborear el momento presente. Recuerdo que nos compramos la típica tarjeta city pass que te permite ver numerosos monumentos durante un tiempo limitado, eran tantas las cosas que teníamos que ver que era difícil permanecer un poco más del tiempo estipulado disfrutando de lo que estabamos viendo  ya que sino perdíamos la "oportunidad" de verlo "todo".

Esa "falsa creencia" de que teníamos que hacerlo todo porque si no nunca más lo veríamos nos hizo ir en algunas ocasiones como pollo sin cabeza deambulando por la ciudad, perdiéndonos e incluso enfadarnos porque nos perdíamos. ¿Acaso sabíamos dónde estábamos exactamente y donde queríamos llegar? ¿Nos dimos el permiso de equivocarnos sin juzgarnos? La respuesta es rotunda: NO, nuestra mente estaba más situada en el futuro que en el presente, no habíamos terminado de ver las Sinagogas y ya estábamos pensando en cómo sería el Reloj Astronómico.

Esto que nos ocurrió a mi familia y a mí , es muy parecido a lo que nos ocurre cuando queremos conseguir un objetivo o meta , el ajetreo de la vida diaria , el seguir con esa frase tan molona que reza :

La vida es como montar en bicicleta si quieres mantener el equilibrio no puedes dejar de pedalear. A. Einstein

Hace que vivamos en piloto automático y que realicemos las actividades de nuestra vida cotidiana sin ser conscientes de ellas, de forma que la mente se centra en recuerdos pasados o se proyecta hacia el futuro olvidándose el momento presente.

No somos capaces de tomar distancia de la rutina y observar el efecto negativo que este proceso automático ejerce sobre nuestra mente y cuerpo. Paradójicamente seguir pedaleando sin rumbo fijo hace que precisamente la serenidad y el equilibrio que tanto anhelamos nos abandonen y como consecuencia nos creamos seres sin recursos para afrontar los retos de una forma libre, sin juicios e imparcial. 

Entonces ¿Qué beneficios me va aportar bajarme de la bicicleta?

-Tomar conciencia de donde te encuentras y donde quieres llegar.

-Ser consciente de si todos elementos necesarios para llegar a destino están en sus mejores condiciones:

  1. ¿Están las ruedas en buen estado para continuar donde quieres llegar? (Hábitos)
  2. ¿Está tu corazón latiendo con un frecuencia cardiaca alineada con tu condición física? (Tus valores).
  3. ¿Está la cadena de la bici engrasada y fluye con el terreno que transitas? (Tus motivos)

Realizar una puesta a punto de todos estos factores requiere pararnos , lo cual no significa abandono, debilidad o cualquier otro adjetivo negativo que quieras atribuirte sino todo lo contrario , valentía , coraje y capacidad de disfrutar de tu viaje, ya que desde mi punto de vista y por experiencia personal puedo asegurarte que sí que llegar a destino es importante y gratificante pero el proceso que vivas hasta llegar será el gran aprendizaje que podrás poner en práctica en otros viajes que emprendas.

Disfruta de tu viaje, haz las paradas que consideres necesarias y continua conquistando tus sueños

Ruth Alonso, Coach experta en relaciones e inteligencia emocional.