Deja el asiento de copiloto y ¡Atrévete a conducir tu vida!

12.09.2017

-Cuando cumplí los dieciocho, una de mis ilusiones de llegar a la mayoría de edad era sacarme el carnet de conducir, ya que por fin podría empezar a disfrutar de la libertad de conducir mi vida que tanto ansiaba durante mi adolescencia. Tuvieron que pasar 6 años más, hasta que me lo saque ya que en mi casa no disfrutaba del "privilegio" que tenían otros amigos cuyo regalo de cumpleaños era ese ansiado carnet. Fue a los 24 cuando por fin pude tenerlo entre mis manos , parecía que ese era el momento idóneo , terminando la carrera , comenzando mi primera relación de pareja "formal" todo apuntaba a que iba a empezar a ser la conductora de mi propia vida.

Pero la vida había creado otro camino para mí, durante muchos años tuve miedo, podría llamarlo incluso pánico a ponerme delante del volante, el corazón me latía a mil por hora cada vez que tenía que enfrentarme a aquello que tanto había querido, las manos me sudaban y el estómago se me encogía, miles de pensamientos catastrofistas volaban por mi cabeza. Te puedes imaginar que ante aquellas sensaciones tan desagradables lo que menos quería era volver a sentirlas, ¿Por qué me ocurría eso? Jamás había tenido una mala experiencia con el coche, ningún accidente propio ni de personas cercanas....

A partir de esos momentos deje de ser la conductora de mi propio camino para convertirme en en el copiloto, ese asiento que en muchas ocasiones tiene una función importante: mirar mapas, observar a tu alrededor, dar conversación al conductor.....pero que otras muchas se duerme durante horas hasta llegar al destino.

En muchas ocasiones en nuestro día a día se toma ese rol de copiloto dormilón, que deja de guiar y vivir su vida para convertirse en mero espectador de lo que está sucediendo a su alrededor acomodándose a esa mullidita zona de confort donde se forman escaras y la queja envuelve el aire que se respira, dejando pasar oportunidades por el "simple" hecho de que el miedo bloquea y paraliza.

La vida es un camino fabuloso para los que desean conducir su vida, pero puede convertirse en un camino muy aburrido para los que solo se sientan a ver como conducen los demás.

El miedo tiene una función biológica muy importante que es, avisarnos de situaciones que atentan a nuestra salud, a nuestra supervivencia, pero en muchas ocasiones dichos miedos provienen de aquellos pensamientos y creencias que generamos con el paso del tiempo.

Algunos de los pensamientos más relacionados con el miedo son:

  • Voy hacer el ridículo.
  • Tengo que hacerlo perfecto.
  • No voy a ser capaz de solucionar un imprevisto.

Cuando en realidad casi en un 99% de las ocasiones es nuestro cerebro "Raphel" el que se cree esas situaciones y nunca llegan a suceder. Nunca llegan a suceder si la situación la observa un "espectador" desde fuera, aunque tú puedas llegar a sentir que son totalmente ciertas, es meramente la percepción que tienes de las cosas.

¿Cómo sabes que vas hacer el ridículo? ¿Quién lo dice? ¿Qué es la perfección? ¿Cuándo sabrás que lo has hecho "perfecto"? ¿Has resuelto en otras situaciones de tu vida imprevistos que se te hayan presentado? ¿Qué te impide hacerlo ahora?

-Desde hace seis años decidí y elegí ser la conductora hacia mi destino, a veces ocupo el rol de copiloto, pero porque lo elijo desde el deseo y no desde el miedo de no saber conducir mi vida , disfrutando desde otra perspectiva del proceso que me lleva hacia mi objetivo.

Y tú ¿ A que esperas para meter quinta y decidir donde deseas llegar?

Estoy por aquí si te apetece que te acompañe en ese "viaje" :)

Ruth Alonso, Coach experta en relaciones e inteligencia emocional